miércoles 27 de enero de 2010
miércoles 13 de enero de 2010
La belleza del coloso
Puede alguien poner en duda que la expresión máxima de la belleza estriba en la contemplación del cuerpo humano. La misma imagen de una parte del cuerpo de un hermoso hombre puede variar dependiendo de la luz y el color aplicados, la difícil elección de la mejor instantánea no es fácil tarea. En todo caso siempre nos quedará la piel, la piel suave, como símbolo de todo lo que la poesía artística pueda aportar en este contexto.
sábado 18 de julio de 2009
Tributo a Ed Fury

Ed Fury: La sensualidad del cartón-piedra
Si el Olimpo de oropeles grecorromanos que significó en la historia del cine el subgénero que vino en denominarse peplum (y que se rebautizó en Estados Unidos como sword and sandal, "espada y sandalia") tuvo, indiscutiblemente, un "rey", Steve Reeves, hay que saludar con los honores que merece al que podríamos llamar "príncipe heredero" de aquella sublimación de la virilidad de gimnasio que se adueñó de las pantallas durante las décadas de 1950 y 1960: Ed Fury, nacido Edmund Holovchik en los Estados Unidos de 1928. Frente a la belleza estatuaria, divina y anacrónica de Reeves, se antepuso la sensualidad y la belleza mortal de Fury, a medio camino entre un saludable leñador y un callboy de lujo, haciendo equilibrios sobre la fina línea que separa una imagen angelical de la encarnación del pecado más absoluto.Pese a que su infancia y adolescencia tuvieron lugar en plena depresión económica consecuencia del crack bursátil de 1929, Ed Fury fue un sanote teenager curtido en la práctica diaria del culturismo en el gimnasio de su escuela, donde levantaba pesas y ejecutaba duras tablas de ejercicios. De ensortijado cabello rubio -natural- y dueño de un atractivo rostro, en el que destacaba una hechizante y casi perenne sonrisa, Fury supo modelar su cuerpo como lo hubieran hecho Fidias o Mirón, sin caer en la tentación de convertir su físico en una inexpresiva montaña de músculo al estilo de algunos de los que serían sus coetáneos en el cine épico de serie B (Reg Park, Mark Forest, Richard Harrison o Dan Vadis, por citar una muestra definitoria), manteniendo las líneas de su cuerpo dentro de los más absolutos cánones de la delicada -aunque enormemente sensual- belleza masculina clásica.Después de resultar en segundo y tercer lugar en los concursos de Mr. Muscle Beach de 1951 y 1953, Ed Fury inició su andadura hacia la popularidad exhibiendo la perfección de su cuerpo en el centerfold de la revista Vim en noviembre de 1954, en una sesión de fotos del extraordinario Russ Warner realizada en las soleadas playas californianas. El número en cuestión, naturalmente, desapareció rápidamente de los quioscos, situación que llamó la atención de Hollywood, donde fue requerido por la Universal Pictures para trabajar como figurante en una película-vehículo para la estrella canora del estudio, Deanna Durbin.
Así, Fury encadenó una figuración tras otra en productos de cierta relevancia -aunque sin conseguir nunca acreditación alguna- llegando, incluso, a aparecer en la superproducción de la 20th Century-Fox "Demetrius y los gladiadores", protagonizada por Susan Hayward y Victor Mature, y en "Bus Stop", al lado de Marilyn Monroe como uno de los clientes del bar de carretera en el que trabaja la rubia actriz. Hay que hacer, sin duda, un buen esfuerzo de atención y agilidad visual para detectar a Fury en todas estas películas, pues sus apariciones son meramente anecdóticas y pasan, por lo general, bastante desapercibidas. Mientras tanto, las sesiones fotográficas para revistas como Physique Pictorial, Adonis o Body Beautiful se suceden sin descanso, mostrando a Fury en actitudes cada vez más tórridas y dispuesto a enseñar mucho más de lo que la conservadora moral americana de la época permitía. Al contrario que Steve Reeves, cuyas sesiones de fotos, habitualmente, incorporaban elementos estéticos y actitudes más propias del pathos de las tragedias teatrales griegas que del mundo glamoroso del cine de los cincuenta, las fotografías de Fury son plenamente fifties y nos lo muestran alegre y desinhibido, al mismo tiempo que con una fortísima carga sexual.
La segunda parte de la trayectoria fílmica de Ed Fury le lleva a Italia, una vez más siguiendo los pasos de Steve Reeves, quien acababa de cosechar un clamoroso triunfo a nivel internacional con la coproducción italo-americana "Hércules", mítica cinta que dará inicio al llamado peplum y que señalará el camino a seguir a todo un ejército de culturistas de ambos lados del Atlántico que probarán fortuna en la gran pantalla con mayor o menor acierto. De esta manera, Fury se estrena en el recién nacido subgénero con "La Regina delle Amazzoni" (1960), pasando después a interpretar el papel de Ursus, el titán remotamente inspirado en el personaje del mismo nombre de la novela de Sienkiewicz "Quo Vadis" en tres coproducciones hispano-italianas. En la primera de ellas, la más popular de las tres, Fury comparte protagonismo con Luis Prendes y una helenizada María Luisa Merlo, convincente en su patético personaje de la muchacha ciega que lucha, inútilmente, por el amor de Ursus contra el pressing impuesto al macho por las bellezas italianas Moira Orfei y Cristina Gajoni. Al final, Merlo recuperará la vista y el glamour perdidos y se llevará el gato al agua después de una terrible escabechina en la que perecerán ambas harpías.
Un par de películas más (en una de ellas personificando a otro personaje imprescindible del peplum, Maciste) clausurarán el paseo de Ed Fury por las coproducciones épicas, una tournée que duró de 1960 a 1963. Después, su estrella se apagó y padeció un ostracismo fílmico de prolongada duración, hasta que en 1971 la televisión le recuperó como estrella invitada en episodios pertenecientes a series populares como "Barnaby Jones", "Cannon" o "El Mago".
Ed Fury, retirado hoy en día de toda actividad, mantuvo un excelente, atlético y juvenil aspecto hasta bien entrado en la setentena, tal vez haciendo honor a la vieja sentencia latina mens sana in corpore sano. Posiblemente, el mayor mérito de este culturista metido a actor fue el de saber aprovechar las oportunidades que se le presentaron, saltando del gimnasio a los concursos para culturistas, luego a las revistas, y de éstas al cine con una notable adaptación al difícil y competitivo medio. Y, para el recuerdo, más que un puñado de personajes recortados en Technicolor quedarán sus fotografías de juventud que le hacen destacar -por lo menos, a criterio de quien suscribe este texto- como uno de los más hermosos ejemplares masculinos que se han dejado ver en el siglo XX.
Gracias a Joancprats (La Caja de Pandora) http://agpandorabox.blogspot.com/
http://www.youtube.com/watch?v=0yvedLasAC8
sábado 18 de abril de 2009
Carta dirigida a tres medios de comunicación GLBT

ALARMA EN 'TIME OUT' BARCELONA
En la vida siempre vamos perdiendo algo, personas, cosas. Esta semana y con la incorporación del nuevo director de la revista TIME OUT BARCELONA el apartado ‘gay y lesbico’ ha perdido el cincuenta por ciento de su contenido, si antes ya eran escasas las dos someras paginas que tenían todos los números, el ejemplar de esta semana se ha quedado con una sola, la nº 79
No quiero pensar que la dirección menosprecia a este colectivo ya que nunca lo ha hecho y mucho menos con la premisa de comportamiento de la casa madre de Londres que desde siempre ha sido muy sensible al colectivo y ha dedicado el espacio que éste merece por todas las implicaciones que tiene con el mundo del arte, el ocio y la vida nocturna.
Pero tengo la necesidad de lanzar una alarma porque también en este apartado se ha perdido la columna semanal de Daniel O’Hara, una lamentable decisión ya que su humor surrealista es insustituible. Ya solo falta que eliminen la brillante aportación que hace José Mª Portavella en su espacio ‘la ploma de la xancleta’ para que esta revista sea bendecida por la curia vaticana, tan próxima a nuestros padecimientos de toda la vida y quede la revista suficiente insípida como para contentar a una sociedad convenientemente normalizada.
En la vida siempre vamos perdiendo algo, personas, cosas. Esta semana y con la incorporación del nuevo director de la revista TIME OUT BARCELONA el apartado ‘gay y lesbico’ ha perdido el cincuenta por ciento de su contenido, si antes ya eran escasas las dos someras paginas que tenían todos los números, el ejemplar de esta semana se ha quedado con una sola, la nº 79
No quiero pensar que la dirección menosprecia a este colectivo ya que nunca lo ha hecho y mucho menos con la premisa de comportamiento de la casa madre de Londres que desde siempre ha sido muy sensible al colectivo y ha dedicado el espacio que éste merece por todas las implicaciones que tiene con el mundo del arte, el ocio y la vida nocturna.
Pero tengo la necesidad de lanzar una alarma porque también en este apartado se ha perdido la columna semanal de Daniel O’Hara, una lamentable decisión ya que su humor surrealista es insustituible. Ya solo falta que eliminen la brillante aportación que hace José Mª Portavella en su espacio ‘la ploma de la xancleta’ para que esta revista sea bendecida por la curia vaticana, tan próxima a nuestros padecimientos de toda la vida y quede la revista suficiente insípida como para contentar a una sociedad convenientemente normalizada.
jueves 2 de abril de 2009
Viaggio in Italia (Roma)
Hay una película que trastornó fuertemente mi juventud, película muy mala (dicen) pero que a mí y a mis amigos aquellos tiempos nos gustó mucho, se denominaba ‘La Primavera Romana de la Sra. Stone’ un tema fuerte en aquellos oscuros momentos, una actriz muy famosa casada con un hombre adinerado que se queda viuda al primer minuto de la película y sus amigas le dicen que se distraiga y viaje, elige Roma como destino, allí cansada de aburrirse como una ostra porque no habla italiano y casi a punto de volver a casa encuentra por casualidad un guapísimo chico mucho mes joven que ella (Paolo se llamaba) que aparte de prepararle unos deliciosos ‘negronis’ (cocktail que todavía ahora me hace soportable los sábados noche) le alegra las ingles de una manera mucho mas generosa que su marido de toda la vida, claro que al cabo de pocos días ya se da cuenta que aquel chico tan bonito es un gigoló de lujo y que le toca pagar los servicios recibidos, no me enrollo más.

A consecuencia de una pelea con mi relación sentimental de aquellos momentos puse tierra por medio (no era la primera vez que lo hacía ni tampoco a última) y como la Señora Stone el lugar elegido fue Roma como primer paso en el viaje a tres ciudades mitificadas e Italia. La agencia de viajes me había preparado los billetes de avión y barco así como la reserva a los tres hoteles de cada ciudad. Llego al mediodía, como una pasta a un restaurante cerca de Trinita dei Monti, a la calle Sistina, unos carbonara, los primeros de mi vida, buenísimos, mi plan era echar hacia la Vía Veneto que estaba muy cerca para ver si podía entrar al cine donde habían estrenado hacía pocos días ‘Morte a Venezia’ En una calle que moría en Vía Veneto, a pocos metros estaba el cine, muy lujoso cómo todo lo que hay en aquel barrio, era la película más apreciada para mí en aquellos momentos porque trataba un tema prohibido en mi país en aquellos grises parajes y también porque era la que hacía el gran Visconti después de ‘Il Gattopardo’, la película de mi vida y que también originaría otro viaje escapada bien pronto.
Yo en aquel momento sea por mi ignorancia o por las elucubraciones que traía dentro a mi cabeza, no me gustó mucho la película, y claro, como la Señora Stone yo tampoco hablaba nada de italiano en aquellos momentos - de la cinta prácticamente no entendí nada - de una manera sintética el argumento y basta. Pero lo que si que pensaba mientras aquel Tatzio se paseaba por la playa era lo que haría después, a la salida del cine. Podría intentar hacer de Paolo por una noche y ligar con un Mr. Stone? Hablando claro, quería saber que es y que se siente como gigoló aunque sea por unas horas. Estaba en el lugar adecuado, no había en el mundo un lugar más emblemático en aquellos momentos que la Vía Veneto debido de al extraordinario éxito mundial de ‘La Dolce Vita’. Traía una ropa bastante buena para echar el anzuelo y lo que había a dentro de ella estaba también en orden, limpio y pulido - uno siempre se ve mejor de lo que la gente piensa - pero me tenía que dar ánimos en aquellos decisivos momentos.
Salgo del cine y compruebo la hora, era todavía demasiado pronto para ir al club que quería ir, el mejor de Roma, el Harry’s Bar, si se llega pronto a los lugares no queda glamoroso, tenía que esperar como mínimo un par de horas, y que hacer? no podía volver a comer más pasta en una tratoria y tampoco tenía mucha hambre, pero por la calle no podía estar tanto de tiempo, era semana santa o casi, el sábado 3 de abril de 1971 - mañana sería Domingo de Ramos y hacia frío. En una calle pequeña y oscura encontré un bar que hacían bocadillos, era un lugar para trabajadores y sin ninguna gracia - tenían la televisión encendida, estaban transmitiendo el festival de Eurovisión y con un bocadillo de salami a las manos sonaba ‘en un mundo nuevo’ por la inefable Karina. Aquel bar, aquella Eurovisión y aquella Karina me salvaron la noche porque entre las canciones y las votaciones se pasaron las dos horas o más bastante deprisa. Si no hubiera sido por este lugar lo más seguro es que me hubiese cansado de esperar y hubiese vuelto al hotel con la cola entre las piernas. Cuando Karina quedó segunda clasificada entre los ganadores bien contento volví a la Vía Veneto hacia Harry’s Bar.

El Harry’s bar era el lugar más emblemático de aquellos momentos, gente sofisticada y sin prejuicios sexuales, hoy es tan sólo un recuerdo pálido por lo que hace a la decoración, del resto ya no queda nada, solo turistas americanos que han leído este nombre en muchos best sellers. Yo no las tenía todas conmigo por el hecho de entrar bien solo en aquel templo de lujo y presupuesta lujuria, muy decidido cómo si fuese un cliente habitual me dirigí hacia la barra del bar, obviamente el camarero de cara plastificada me pide lo que quería y yo, como no, - un negroni! , cocktail mezclado, no sacudido - ya lo tenía delante mío, tenía que ser cauto para hacer durar aquella copa un buen rato, ya era basta cara y no fuera caso que para beberla demasiado deprisa tuviese que pedir otra, mas dinero y mas alcohol en la sangre, pasaba el rato mirando a la gente, guapa, fría y mejor aderezada que la que veía en mi ciudad, una cantante oscura de piel destrozaba un standard del musical americano haciendo tantas pausas y planísimos que casi no podía reconocer la melodía original, al pianista no le pude ver la cara pero no hacia su labor tan cansina como la cantante y así pasaba el tiempo. Cuando ya creía que mi presencia en aquella casa era inoportuna e invisible se acercó a mí un hombre rubio y alto que me preguntó si podía invitarme a una segunda copa, por su acento noté que era americano y no ingles, le contesté que aceptaba la oferta, él pidió un scotch, acercando su asiento cerca del mío.

La verdad es que aquel hombre no me interesaba para nada por su físico pero mi cabeza hervía y sacaba humo de como podría hacer para animarlo y hacerlo salir de aquel local conmigo a su lado, todo era pensar que hacía el Paolo de la señora Stone en momentos así, y el secreto era mirar fijamente, sonreír ligeramente y hablar muy poco. Que sea él que se rompa los sesos si es que en realidad quiere esta pieza. Un hombre con una cara como la que tenía solo se podía llamar John. Debería de tener unos cuarenta y cinco años, mayor para mí, de edad y de medida - al menos no sacaba barriga. Desprendido de las preguntas habituales, nacionalidad, motivo del viaje, donde había aprendido mi ingles y muchas más banalidades que yo contestaba de la manera mas minimalista posible, primero porque traía la lección de Paolo bien aprendida y segundo porque me costaba seguirlo debido de a la fluidez de las lenguas cuando llevan dos copas de más.
Al cabo de un buen rato de simple conversación empezó el tema interesante y atacó los temas que corresponden, que si mis ojos, que si mi piel morena, que si mis labios y yo contestando tan sólo con un sonreír a veces tímido a veces provocativo - ahora ya tenía su mano derecha a mi muslo. En aquel momento ya sabía que saldría de Harry’s Bar acompañado. Me dijo que tenía el coche allí al lado en el parque de la Villa Borghese y que le gustaría llevarme a ver Roma por la noche cuando todo el mundo duerme y cuando es mas bonita, yo le dije que estaba de vacaciones y no tenía ningún tipo de intención determinada para aquella noche, salimos juntos y en dos minutos ya estábamos al lado de un Taunus rojo. Que difícil es entrar en un vehículo grande con dignidad cuando toda tu vida no te habías montado más que en los Seiscientos de mi tierra, como yo ya había hecho teatro en Barcelona, creo que pasé la prueba.

En pocos minutos me condujo por unas calles desérticas y vi que íbamos en dirección al Vaticano. En pocos instantes me encontré en medio de la plaza de San Pedro del Vaticano junto al obelisco con el coche aparcado, las luces apagadas - puso una cassette a la radio del coche, lo que sonaba era el dúo de amor de Tristán y me dijo que cantaban Nilsson y l Widgassen, estaba nervioso él más que yo, me cogió la cara con las dos manos y me dio uno beso mientras Wagner sonaba a todo meter. Pobre John era un romántico, antes de ir por trabajo quería que hubiera historia, pues bien, como buen profesional lo tenía que complacer, después de un poco de tonteo dentro al coche me dijo que me traería a una colina donde se veía la vista mas preciosa de Roma por la noche, mientras conducía ahora era yo el que le tenía mi mano izquierda sobre su muslo en justa correspondencia.

Verdaderamente la vista que vi al salir del vehículo era sorprendente, los dos sólo en el mirador de la colina, con Roma a nuestros pies, su brazo dándome calor sobre mis hombros. Aquel hombre tan fuerte y grande lo veía como un pajarillo en mis manos, le tuve ternura, le gustaba la música, las paseos nocturnos románticos, darme calor con sus brazos, ya no lo podía tratar como a un cliente, Paolo tenía que salir y entrar el verdadero Yo, ahora soy yo quién le pido el beso y él se derrite como mantequilla al fuego y lo vi feliz y todo esto en uno de los siete cerros de Roma que ahora no puedo recordar cual era el nombre que tenía. John no quería ir a dormir todavía, quería que la noche fuese eterna era feliz a mi lado, pero era ya muy tarde. Pensó que el único lugar que me podía enseñar a aquellas horas era la discoteca de última generación en aquellos días y cogiendo el coche de nuevo fuimos a aquella nueva discoteca la más visitada por la jet set.
Un empleado de la disco le cogió el coche para aparcarlo y una vez dentro un long drink por cabeza. Yo no me he encontrado nunca bien en las discos y en aquella peor por los extraños momentos que estaba viviendo. Sentados en un sofá, uno muy cerca del otro, casi sin decirnos nada por lo fuerte que sonaba la música, noté que él tampoco estaba bien y que su idea de alargar la noche de aquella forma no había sido acertada, se acercó a la oreja y dijo que le gustaría pasar la noche conmigo y que no volviese a mi hotel para ir a casa suya y que si no tenía nada mejor para el día siguiente tenía muchas cosas que hacer que me gustarían mucho. Yo en aquellos momentos cansado como estaba y también lleno de emociones le hubiera dicho a todo que si, y así fue.

Condujo hacia el Foro y aparcó frente a su casa, era una calle estrecha que solo había edificios a un lado, el otro lado era un espacio cerrado y oscuro que de seguro era parte de la zona arqueológica de Roma. Tras la reja del portal estaba sentado un guarda de seguridad, un pequeño pasillo y llegamos al ascensor, pensé allí mismo que era una casa buena, de gente con dinero, un guarda toda la noche, esto no lo tiene todo el mundo. El ascensor entró hasta el mismo vestíbulo del piso, y entendí que era el ático del edificio porque no había mas botones en el panel. La casa exquisita todos los muebles de anticuario, el salón muy grande y espacioso, todo el plafón frontal era cristalera transparente que daba a la terraza, detrás los vidrios un busto de un emperador romano iluminado con un foco y detrás de la escultura, el abismo y al fondo al monte Palatino iluminado todavía a aquellas horas.
Que difícil se hacer ver que no te impresiona el espectáculo de la belleza como si estuvieras acostumbrado a vivir en aquellos ámbitos toda tu vida, fuera en la terraza hacía frío y entramos dentro, a un rincón del salón había un piano de cola negro brillante con fotografías enmarcadas en plata, suerte de mis pequeños conocimientos del mundo de la opera porque casi todas las fotografías eran de la misma persona, Birgit Nilsson, y como yo la reconocí al instante, al menos en John vio que no era un pelagatos, me dijo que cuando esta soprano venía a cantar en Roma nunca iba al hotel sino que dormía en su casa porque era muy amiga suya. No quería que me enseñase todo lo que había en aquel inmenso salón porque era tarde y me sentía sudado de tantas horas fuera mi hotelito. Le pedí para ir al baño para refrescarme un poco y dijo si quería tomar un baño, le digo que no - que con una ducha ya tengo bastante – me coge de la mano y me conduce por un pasillo al baño que estaba dentro el dormitorio, pequeño el dormitorio en comparación al tamaño del baño, todo mármoles de colores, me dice que si no me importaba también le gustaría tener una ducha y si era conmigo todavía mejor - no contesto pero nos damos un beso - me trae unas toallas y un cepillo de dientes y dejo toda mi ropa sobre la cama - si mañana no voy a mi hotel a cambiarme de ropa estaré hecho un asco - ahora si que viene el momento de la verdad - pienso - sentirme desnudo ante un casi desconocido que realmente me importa, mejor dicho, me importa causarle una buena impresión visual, no es un ligue cualquiera - y por nada del mundo querría sentir ni el mes pequeño menosprecio, principalmente porque yo de aquella casa no sabría salir.

Entro en el baño ya desnudo y me meto en la bañera tomo la alcachofa de la ducha y me la encaro entre los ojos y la nariz para sentir la presión del agua caliente, John no sé donde está en este momento, no hay cortina en la bañera y tengo que ir con cuidado parar no mojar el suelo, John entra y también está todo desnudo, tiene un poco de barriga y el pelo del pubis es casi rojo, buenos muslos y un culo níveo sin pelos - también está nervioso - entra a la bañera y se arrodilla ante mí me abraza por la cintura y me da un beso en el ombligo mientras toda el agua de la ducha va deslizándose por mi pecho hasta mojarle todos sus cabellos, tan rubios.
Dormimos muy poco, cuatro horas, no más. Ya era domingo, Domingo de Ramos. Los acoplamientos no habían sido siempre venturosos pero la química de las pieles había funcionado a pesar de mi cansancio y de sus nervios que yo atribuí a una gran timidez en el hecho de afrontar una intimidad con una persona que verdaderamente le importaba. Un desayuno rápido en la cocina y con la misma ropa de ayer ya estamos en la calle y sentado en el Taunus con destino desconocido. Paró un momento en una plaza y me dijo que no me moviera que iba a buscar ramos de olivo y que en un minuto volvía a estar conmigo. Entra en el coche y pone en los asientos de de atrás un grande manojo de ramas de olivo sin atar ni tampoco ningún adorno, me dice que aquella mañana iríamos a llevar aquellos ramos a sus amigos para demostrar su estimación.
Cuando me dice que íbamos camino del Palazzo Doria a ver un cardenal norteamericano muy anciano que estaba enfermo yo creo que se me hiela la sangre y me desmayo. De camino a este histórico lugar yo todo callado puesto que no se que decir ni que hacer, pienso que le esperaré en el coche mientras hace la visita, pero mi sorpresa es que el coche entra por un portal muy grande de este palacio y coge un manojo de olivo, me abre la puerta del coche y me da parte del olivo para que también se lo lleve yo a su amigo el cardenal.

El coche se queda allí en el patio y parece que los porteros ya están acostumbrados a la visitas de John porque lo saludan con humilde amabilidad, subimos por unas amplías escaleras de piedra oscura y entramos en una habitación de techos muy altos, todo barroco, dorado, pintado y repintado, sillones y sillas por todas partes, al fondo dos pequeñas puertas forradas de damasco rojo, yo sigo a John como un perro perdido. Detrás la puerta un cuarto mucho mas pequeña pero también con altísimo techo y una cama a media penumbra y dentro a la cama pero incorporado sobre un montón de almohadas un viejecito de cabello blanco. John le da un beso en la mano y después le da un beso en cada mejilla y me presenta, yo tartamudo del todo le saludo haciéndole también reverencia y beso en la mano derecha y John me dice que le de dos besos de Domingo de Ramos, al cardenal se le ve un poco agotado y me hace preguntas de Barcelona le hablo de la catedral y de la Sagrada Familia y me parece que no sabe de que le hablo, nos agradece el olivo que le hemos traído y le dice a en John que me enseñe su capilla privada ya que me gustará mucho. John dice que OK y salimos del cuarto y entramos por la otra pequeña puerta de la sala grande. Es una estancia muy pequeña, un altar y una montaña de decoraciones barrocas que ahogan el ambiente. John dice que le espere allí mientras él va a hablar con su amigo el cardenal. Yo estoy alucinado porque no puedo entender que ayer a esta misma hora estaba al aeropuerto de Barcelona esperando salir hacia Roma y hoy estoy metido en harina en medio de la curia romana, lo que hace tener veinte años y una cara agradable. Ya no se donde mirar ni que hacer, pero tampoco puedo salir. Pienso que el cardenal amigo de John es tan gay como nosotros y que ahora deben de estar hablando de los chismes que tanto nos gustan. No me puedo imaginar que entre John y su eminencia haya nada carnal, el hombre esta muy viejecito pero mi cabeza no hace más que darle vueltas al asunto. Vuelve John y me dice si me ha gustado - si, mucho - ahora volvemos al dormitorio para despedirnos de aquella personalidad, mas besos en la mano y a las mejillas. No me imagino haciendo esto mismo con el cardenal Modrego o con el Jubany.

Ahora John me dice que tenemos que hacer dos rápidas visitas a dos mujeres muy amigas suyas antes de ir a comer. Me dice que primero iremos a casa de una amiga también norteamericana que es la secretaría para asuntos del exterior de Federico Fellini. Es en el barrio antiguo y una casa de apariencia modesta, mientras subimos la escalera estrecha tenemos que hacer lugar a un hombre que baja con prisa, cuando pasa por mi lado veo que es Fellini en persona, no dice ni mu. Y cuando entramos en el piso de la secretaría de raza negra de Fellini nos dice que por un minuto no nos hemos encontrado con él que también le ha ido a traer el olivo de Ramos, es un piso pequeño y no muy ordenado, la mujer es muy bonita, mas alta que yo y con un cuerpo de cine, no se porque hace de secretaría con aquel portentoso físico, para ‘Carmen Jones’ seria perfecta. No sentamos y lo que hablan con John no entiendo nada de lo que dicen, hablan muy atropelladamente y quizás en slang. Salimos y ahora a ver una amiga escocesa que lleva la administración del festival de música y teatro de Spoletto a las órdenes de Gian Carlo Menotti, un hombre de teatro y opera que yo había oído hablar pero que verdaderamente no conocía nada de su obra. La nueva amiga vive en un barrio más moderno, en una casa de principios de siglo muy luminosa y con signos de buena vida, orden y limpieza. Es muy dulce y ya no es muy joven, mes o menos de la edad de John. Aquí si que nos sentamos y tomamos una copa de vino blanco - siempre diciéndole que teníamos mucha prisa - Salimos a la calle y me dice que antes de comer tiene que ir a un mercado de anticuarios que hay cada domingo para ver si encuentra algo que le pueda interesar - la casa de John esta llena de trozos de cornisas de templo, pies, manos, de mármol, pequeños restos arqueológicos que hacen tanta ilusión a los millonarios americanos por el hecho de que siempre tienen unos dos mil años de antigüedad y esto para ellos es tan valioso como la belleza misma de la pieza.
El mercado es como los de siempre, piezas por los suelos, pequeñas tiendas alrededor con piezas mas escogidas, dimos vueltas por los callejones de la explanada y no vio nada que fuera del todo interesante, ya cuando íbamos a salir vio un brazo de hombre en mármol blanco amarillento, de la mano le quedaba un solo dedo y por el codo se veía por donde había sido mutilado. Se ve que era una pieza interesante y la compró. Cuando estábamos en el coche me dijo que la había comprado para mí. Yo le dije que le agradecía mucho aquel detalle tan bonito pero que de ninguna manera podía aceptar un regalo de aquella índole. Todo lo que estaba viviendo con él ya era un regalo bastante importante -la verdad es que yo en Roma solo estaba de pasada, mañana a primera hora del día tenía que tomar el tren para Nápoles y después me esperaba la hermosa isla de Sicilia, que haría con un brazo de mármol en la maleta todos aquellos días - le dije que aquella pieza haría mucho mas bonito con las otras que tenía por toda la terraza entre las plantas y los tiestos. Y para rematarlo le dije que cada vez que viese aquel mármol mutilado pensaría un poco con el chico español.
Ya es la hora de comer y yo me digo - ya veremos a qué restaurando me lleva, y veo que aparca delante de casa suya y que volvemos a saludar al guarda de la puerta que ya no se el mismo hombre de ayer por la noche. Me dice que la asistenta ha ido esta mañana mientras nosotros estábamos de visiteo a preparar la comida, que tan sólo había que encender el horno para calentar lo que había hecho. Subimos al piso de nuevo – que yo bien poco pensaba volver - me pide si me quiero poner cómodo y yo cómo no se que contestar, muevo los hombros y hago una media sonrisa - vamos al dormitorio y saca del armario dos batas de seda casi idénticos tan sólo el color no era el mismo, me da una azul noche y otra de color negro la deja sobre la cama delante suyo. Haciendo lo que veía hacer, me voy desnudando del todo cómo John lo estaba haciendo me pongo la bata y descalzos vamos sobre el parqué hasta la cocina para ver lo que la cocinera había hecho para comer - una bandeja grande de horno con una lasaña ya estaba dentro el horno - abre el gas y va a la nevera para sacar una botella de chianti, que dijo era de muy buena año. Detrás la segunda puerta cerrada de la cocina había un magnífico comedor quizás la pieza mas elegante de la casa tanto por las medidas como por la exquisita decoración, en medio de la pieza una mesa preparada para dos personas.
La gente con dinero come poco. En casa cuando hay pasta siempre había un segundo plato de carne o pescado. No fue así. La lasaña estaba buena pero después ya pasamos a la fruta, piña americana de lata con unas gotas de kirsh. Yo en este momento ya no se que hacer para aclarar mi situación, veo que John cree que estoy ya en casa cómodamente ataviado y que pasemos juntos la aburrida tarde del domingo y yo puedo estar en esta casa hasta una hora pero cuando se haga oscuro quiero ir a mi hotel para dormir y preparar el equipaje para el viaje de mañana a primerísima hora - y no se cómo enfocar la cosa, y esto me pone un poco nervioso - así que decido hablar claro y le digo que cuando se haga oscuro quiero volver a mi hotel, John queda como muy sorprendido porque estaba seguro de que pasaríamos la ultima noche en casa suya entre sus sábanas del mes fino algodón - le digo que no puede ser, que no se enfade pero que quiero ir a dormir a mi hotel porque quizás mis padres me llamen por teléfono y al ver que por dos noches no he dormido en el hotel se podrían preocupar - esto lo ha entendido y dice que lo comprende y que por supuesto tengo toda la razón - menos mal, estoy salvado - ahora solo veo que tengo cuatro o cinco horas hasta que pueda volver a mi hotel y veremos que podemos hacer todo este rato.

Salimos del comedor y me dice si quiero ir a hacer la siesta, le digo que sí pero que preferiría ir al salón en lugar del dormitorio - tengo miedo de quedarme dormido - mucho más de lo que era conveniente - vamos hacia el salón y nos estiramos en el sofá mas grande de los tres que hay - me pregunta que si quiero que me haga un café o un té y le digo que no - ponme una música que te guste mucho y hazme el amor, le digo - pone cara de pan de ángel y me tiende la más dulce de las miradas.
Peggy Lee cantó todo el rato y los cuerpos desnudos se fundían entre almohadas y batas de seda salvaje, la piel morena sobre la piel blanca, la piel pálida sobre la piel bruna, los acoplamientos fueron perfectos - ahora sí.
A las seis y media de la tarde de aquel domingo de Ramos ya estaba a la puerta de mi hotel tan poco utilizado, John me quiso traer aunque yo le decía que tan sólo me pidiera un taxi - pero no fue así - también nos cambiamos las direcciones y los teléfonos - mis datos fueron ligeramente equivocados - yo no lo podía ver nunca mes. En Barcelona yo tenía un amante desde hacía unos pocos años y todavía, después de mi primavera romana, estaríamos un año y medio más hasta que definitivamente acabaríamos nuestra relación. Yo a Roma he vuelto muchas veces más, es una ciudad que adoro, pero al Foro, al Monte Palatino, al Palacio Doria, y a las siete colinas de Roma no he vuelto nunca más, ni tampoco lo haré por muchas veces que visite esta romántica ciudad, es lo menos que le debo al recuerdo de aquel hombre llamado John.
Peggy Lee cantó todo el rato y los cuerpos desnudos se fundían entre almohadas y batas de seda salvaje, la piel morena sobre la piel blanca, la piel pálida sobre la piel bruna, los acoplamientos fueron perfectos - ahora sí.
A las seis y media de la tarde de aquel domingo de Ramos ya estaba a la puerta de mi hotel tan poco utilizado, John me quiso traer aunque yo le decía que tan sólo me pidiera un taxi - pero no fue así - también nos cambiamos las direcciones y los teléfonos - mis datos fueron ligeramente equivocados - yo no lo podía ver nunca mes. En Barcelona yo tenía un amante desde hacía unos pocos años y todavía, después de mi primavera romana, estaríamos un año y medio más hasta que definitivamente acabaríamos nuestra relación. Yo a Roma he vuelto muchas veces más, es una ciudad que adoro, pero al Foro, al Monte Palatino, al Palacio Doria, y a las siete colinas de Roma no he vuelto nunca más, ni tampoco lo haré por muchas veces que visite esta romántica ciudad, es lo menos que le debo al recuerdo de aquel hombre llamado John.
lunes 30 de marzo de 2009
Terenci Moix, sin calle que llevarse a la boca

Sorpresa y gorda la que he tenido hoy cuando he recibido un blog amigo y he visto que había colgada una foto de una casa de diseño de la plaza de Manuel Vázquez Montalbán , no lo sabia y me he alegrado que en el Raval haya una plaza dedicada a este gran escritor pero en seguida he pensado en otro escritor fallecido también en el mismo año (2003) y he buscado en la Web del ayuntamiento de Barcelona para ver si había alguna plaza o calle dedicada al rebelde y querido Terenci y me ha salido una nota diciendo que en la base de datos no hay ningún nombre que coincida con lo buscado.
Considero que es una injusticia que dejen a Terenci sin su merecido homenaje ciudadano ya que tanto por su actividad literaria como su labor mediática merece un sitio de honor en el Raval o donde sea.
Esta claro que Terenci era para muchos un personaje incomodo ya que organizaba su guerra desde unas trincheras sin color político ni religioso, batallando siempre por y para la libertad sin ceñirse a colores ni banderas a no ser la de la tolerancia y siempre desde su sarcasmo inteligente se atrevió a decir por su nombre todos los desaguisados políticos y religiosos tanto en dictadura como en democracia.
Un abanderado a favor de los derechos de los homosexuales, enemigo feroz contra los retrógrados pensamientos estilo Ferrusola o Wojtyla, se enfrentó contra las ‘patums’ nacionales de ideología dirigida y esto, amigos míos, le está pasando factura. Tampoco Gil de Biedma tiene ni plaza ni plazoleta, otro gay crucificado.
Considero que es una injusticia que dejen a Terenci sin su merecido homenaje ciudadano ya que tanto por su actividad literaria como su labor mediática merece un sitio de honor en el Raval o donde sea.
Esta claro que Terenci era para muchos un personaje incomodo ya que organizaba su guerra desde unas trincheras sin color político ni religioso, batallando siempre por y para la libertad sin ceñirse a colores ni banderas a no ser la de la tolerancia y siempre desde su sarcasmo inteligente se atrevió a decir por su nombre todos los desaguisados políticos y religiosos tanto en dictadura como en democracia.
Un abanderado a favor de los derechos de los homosexuales, enemigo feroz contra los retrógrados pensamientos estilo Ferrusola o Wojtyla, se enfrentó contra las ‘patums’ nacionales de ideología dirigida y esto, amigos míos, le está pasando factura. Tampoco Gil de Biedma tiene ni plaza ni plazoleta, otro gay crucificado.
viernes 12 de diciembre de 2008
Cine de mi corazón, que mal estás.

Alguien me tendría que aleccionar de cómo ver el cine de hoy día con los ojos de la sabiduría y el rigor para llegar a comprender como los protagonistas españoles de esta obrita que se titula sin la menor gracia ‘Vicky Cristina Barcelona’ pueden optar a los premios Globe, Oscar, y otros muchos más que vendrán por añadidura.
He leído tantas criticas de esta ñoñez de película que ya no sabe mi carro por donde tirar, los hay que por amor patrio reconocen que la cinta es un aburrimiento pero cuando aparece a la mitad del metraje esta sub cajera de Carrefour que atiende por Pe, la cosa mejora mucho y remonta hasta un final feliz que haga que los siete euros que te has gastado no te quemen en la conciencia.
Otros espectadores no se atreven a decir que el abuelito Allen está de un repetitivo que aburre hasta a las tortugas de Pascua ya que en esta ocasión no hay inspiración ni ironía y la acumulación exhaustiva de tópicos sobre las mujeres, el amor y España pueden causar una urticaria difícil de olvidar.
Luego están las locas carroñeras que orgasmean con la mirada de vaca enamorada que pone el macho hispano de la cinta que si en otras ocasiones y bien dirigido ha dado muestras de que es un notable actor, aquí esta muy vulgar y anodino, y no pienso que aquella monocorde interpretación merezca ningún premio ni tan solo una breve mención a su labor.
Campanas al vuelo en este país de carmelitas descalzas ya que tememos a la pareja jamonera en el palmarés pero el aburrimiento que me producen entristece mi corazón acartonado de tantas vejaciones humillantes.
Que os aproveche el premio, chatos!
He leído tantas criticas de esta ñoñez de película que ya no sabe mi carro por donde tirar, los hay que por amor patrio reconocen que la cinta es un aburrimiento pero cuando aparece a la mitad del metraje esta sub cajera de Carrefour que atiende por Pe, la cosa mejora mucho y remonta hasta un final feliz que haga que los siete euros que te has gastado no te quemen en la conciencia.
Otros espectadores no se atreven a decir que el abuelito Allen está de un repetitivo que aburre hasta a las tortugas de Pascua ya que en esta ocasión no hay inspiración ni ironía y la acumulación exhaustiva de tópicos sobre las mujeres, el amor y España pueden causar una urticaria difícil de olvidar.
Luego están las locas carroñeras que orgasmean con la mirada de vaca enamorada que pone el macho hispano de la cinta que si en otras ocasiones y bien dirigido ha dado muestras de que es un notable actor, aquí esta muy vulgar y anodino, y no pienso que aquella monocorde interpretación merezca ningún premio ni tan solo una breve mención a su labor.
Campanas al vuelo en este país de carmelitas descalzas ya que tememos a la pareja jamonera en el palmarés pero el aburrimiento que me producen entristece mi corazón acartonado de tantas vejaciones humillantes.
Que os aproveche el premio, chatos!
miércoles 3 de diciembre de 2008
Nada y la literatura depresiva

Hace tres días que estoy con una depre de mucho cuidado, cosa rara en mi, ya que casi nunca sufro esta desagradable enfermedad y por supuesto que lo más insólito es que esta depresión me venia sin ninguna razón especial pues mi vida es igual en perfecta monotonía como siempre, primero pensé que quizás era el frió polar que nos ha sacudido a finales de este Noviembre a un mes del invierno según rezan las calendas.
Hoy ya se lo que me produce este extraño sentimiento de infelicidad y lo he descubierto esta misma tarde cuando he reemprendido la lectura que empecé hace cuatro días de un libro mítico para los de mi generación y que todavía no había leído. Se trata de ‘Nada’ de Carmen Laforet, primer premio Nadal en el lejano año 1944.
La semana anterior al comienzo de este libro salio publicado en la revista Time Out el articulo central que versaba sobre las novelas que transcurrían en Barcelona y de las centenares que se han escrito sobre esta ciudad destacaba 10 de ellas por su importancia como valor literario y también como éxito mediático. Entre las más famosas destacaba la mencionada ‘Nada’ como un certero retrato de la Barcelona de posguerra y como aquel día tenia una charla en la biblioteca Bonnemaison me pase por las estanterías y pedí prestado este libro que no lo había leído y esto que recordaba haberlo visto entre los libros de mi madre cuando era pequeño.
Y bien, empiezo el libro y a pesar de reconocer que está bien escrito y tener un merito extraordinario haber podido describir la miseria catalana de posguerra colando su mensaje a las duras pero incultas fauces de la censura franquista, no es el tipo de lectura que me apasione por su prosa demasiado alambicada. Y yo empiezo sentirme con zozobra y desanimo, lo asumo sin darle importancia pensando que es mi estado de ánimo actual, frió, compras, navidades, días sin sol, noches demasiado largas, y no, todo esto no tenia nada que ver con mi depresión, a medida que avanzaba en el libro, peor me encontraba. Hay que reconocer que las descripciones de todas las penurias que pasaban las familias de clase media con poco dinero eran terribles, todas las desgracias cotidianas que pasa Andrea la triste heroína de la novela me llegan a conmover y a afectar mi sistema emocional, ya que todo esta miseria, este hambre, habitaciones invadidas por chinches en verano y ratas como conejos en las calles de la ciudad me hacen pensar que mis padres y mi hermano han tenido que vivir algo similar si no en su propia carne al menos han tenido cerca esta terrible lacra heredada por una guerra entre hermanos. Durante muchos años mi ciudad fue miserable y gris y solo unos pocos afortunados no sufrieron aquel injusto horror. Por todos los que allí estaban quietos a la espera de algo mejor para alegrar sus vidas doy por bien empleado estos pocos días de tristeza y depresión que tengo en estos momentos y bueno es que me acuerde mucho tiempo de los efectos depresivos que me ha causado esta clase de literatura.
Hoy ya se lo que me produce este extraño sentimiento de infelicidad y lo he descubierto esta misma tarde cuando he reemprendido la lectura que empecé hace cuatro días de un libro mítico para los de mi generación y que todavía no había leído. Se trata de ‘Nada’ de Carmen Laforet, primer premio Nadal en el lejano año 1944.
La semana anterior al comienzo de este libro salio publicado en la revista Time Out el articulo central que versaba sobre las novelas que transcurrían en Barcelona y de las centenares que se han escrito sobre esta ciudad destacaba 10 de ellas por su importancia como valor literario y también como éxito mediático. Entre las más famosas destacaba la mencionada ‘Nada’ como un certero retrato de la Barcelona de posguerra y como aquel día tenia una charla en la biblioteca Bonnemaison me pase por las estanterías y pedí prestado este libro que no lo había leído y esto que recordaba haberlo visto entre los libros de mi madre cuando era pequeño.
Y bien, empiezo el libro y a pesar de reconocer que está bien escrito y tener un merito extraordinario haber podido describir la miseria catalana de posguerra colando su mensaje a las duras pero incultas fauces de la censura franquista, no es el tipo de lectura que me apasione por su prosa demasiado alambicada. Y yo empiezo sentirme con zozobra y desanimo, lo asumo sin darle importancia pensando que es mi estado de ánimo actual, frió, compras, navidades, días sin sol, noches demasiado largas, y no, todo esto no tenia nada que ver con mi depresión, a medida que avanzaba en el libro, peor me encontraba. Hay que reconocer que las descripciones de todas las penurias que pasaban las familias de clase media con poco dinero eran terribles, todas las desgracias cotidianas que pasa Andrea la triste heroína de la novela me llegan a conmover y a afectar mi sistema emocional, ya que todo esta miseria, este hambre, habitaciones invadidas por chinches en verano y ratas como conejos en las calles de la ciudad me hacen pensar que mis padres y mi hermano han tenido que vivir algo similar si no en su propia carne al menos han tenido cerca esta terrible lacra heredada por una guerra entre hermanos. Durante muchos años mi ciudad fue miserable y gris y solo unos pocos afortunados no sufrieron aquel injusto horror. Por todos los que allí estaban quietos a la espera de algo mejor para alegrar sus vidas doy por bien empleado estos pocos días de tristeza y depresión que tengo en estos momentos y bueno es que me acuerde mucho tiempo de los efectos depresivos que me ha causado esta clase de literatura.
lunes 22 de septiembre de 2008
Cariño, ya tienes mi voto bien seguro
Yo siempre voto en las elecciones por motivos extraños, si es que voy a votar (ya me salte un par, eso creo), una vez voté a Pujol debido a lo simpática y moderna que me caía su señora mi querida Ferrusola, otra vez vote a Zapatero por la ley que sacó y que permitió a todas mis amigas excomulgadas casarse como dios manda, en fin, así van las cosas, si por ideología tuviese que votar no lo haría nunca ya que no me gustan los políticos, a los que en su gran mayoría veo como utilizan el ‘modus vivendi’ que la política ofrece i también como personas fracasadas en su vida profesional que encuentran en el cargo público la manera de satisfacer su ego narcisístico a lo madrastra de Blancanieves y aunque la mayoría son horrorosas, estoy seguro que tan a menudo se preguntan: ‘dime tu espejito soy yo la mas bella?’ también martirizan al espejo preguntando si son las que mejores hablan, las que mejor estrechan la mano, las que mejor besan a las delegaciones de la mafia rusa y porqué no las que visten mejor o llevan un peinado más a la moda hemicíclica que es una moda muy chunga, te digo.
De todas la que se lleva el gato al agua es nuestro Jordi Portabella, con su peinado imposible a lo Sonia Bruno cuando se corto la melena y estos trajes verde Fairy combinados con camisas y corbatas color berenjena de Alcubierre, es la autentica estrella mediática de nuestro aburrido ayuntamiento con estas regidoras de gris y azul marino hasta cuando van a hacer step-salsa en el Arsenal o al Holmes. La Portabella es distinta, muy distinta (su imagen) esta onda de pelo mal lavado que le tapa un ojo dependiendo del día, puede escoger o bien a lo Verónica Lake para los días de glamour total y chafar la imagen de pueblo emancipado que lleva hoy nuestra querida Mayol con estas blusas imposibles de Feria de Abril, también puede escoger taparse el otro ojo, el que tiene la vista perfecta, el día que toca leer los informes aburridísimos de nuestra primera autoridad municipal (cuyo look es intocable por lo menos esta vez) pues bien estos días la melena se la pone al otro lado y no se entera de nada de lo que ponen los miserables papeles cual Princesa de Eboli de la izquierda del Eixample, eso si, el rumbo a la izquierda no se ha de perder nunca, bien para apuntarte a un partido político, para sentarte en una fila del Liceu o bien para cargar tu paquete dentro de los pantalones.
Dejo para esta parte final de mi retórica de barrio para describir el placer orgásmico que me produce cuando oigo las explicaciones que da por la radio este insólito personaje que tiene la facilidad de palabra de cualquiera de los actores del Circ du Soleil dentro del envoltorio calido y persuasivo que da su tono de voz tan brillante como entendedora. Por todos los motivos que he expuesto creo que en las próximas elecciones si esta criatura se presenta la voy a votar, ella es de toda mi confianza para verme representado eficazmente dentro de la identidad catalana que tan magníficamente ha descrito Woody Allen en su última obra maestra ‘Montse, Mercedes, Badalona’
De todas la que se lleva el gato al agua es nuestro Jordi Portabella, con su peinado imposible a lo Sonia Bruno cuando se corto la melena y estos trajes verde Fairy combinados con camisas y corbatas color berenjena de Alcubierre, es la autentica estrella mediática de nuestro aburrido ayuntamiento con estas regidoras de gris y azul marino hasta cuando van a hacer step-salsa en el Arsenal o al Holmes. La Portabella es distinta, muy distinta (su imagen) esta onda de pelo mal lavado que le tapa un ojo dependiendo del día, puede escoger o bien a lo Verónica Lake para los días de glamour total y chafar la imagen de pueblo emancipado que lleva hoy nuestra querida Mayol con estas blusas imposibles de Feria de Abril, también puede escoger taparse el otro ojo, el que tiene la vista perfecta, el día que toca leer los informes aburridísimos de nuestra primera autoridad municipal (cuyo look es intocable por lo menos esta vez) pues bien estos días la melena se la pone al otro lado y no se entera de nada de lo que ponen los miserables papeles cual Princesa de Eboli de la izquierda del Eixample, eso si, el rumbo a la izquierda no se ha de perder nunca, bien para apuntarte a un partido político, para sentarte en una fila del Liceu o bien para cargar tu paquete dentro de los pantalones.
Dejo para esta parte final de mi retórica de barrio para describir el placer orgásmico que me produce cuando oigo las explicaciones que da por la radio este insólito personaje que tiene la facilidad de palabra de cualquiera de los actores del Circ du Soleil dentro del envoltorio calido y persuasivo que da su tono de voz tan brillante como entendedora. Por todos los motivos que he expuesto creo que en las próximas elecciones si esta criatura se presenta la voy a votar, ella es de toda mi confianza para verme representado eficazmente dentro de la identidad catalana que tan magníficamente ha descrito Woody Allen en su última obra maestra ‘Montse, Mercedes, Badalona’
martes 22 de julio de 2008
Carta de un alumno catalán a Telemadrid

Escribo esta carta para Telemadrid, espero que la lean y se pongan en mi lugar (sé que no va a ser así). Les hablo en castellano para que me entiendan con facilidad y no se tengan que esforzar en usar un traductor. He visto su documental llamado 'Ciudadanos de segunda' ¿y saben qué? Me han hecho llorar. Suena penoso, ¿no? Me da igual, no tengo reparo en mostrar mis sentimientos. Les contaré, me llamo Arnau, soy de un pueblo de 'la Anoia' (provincia de Barcelona) llamado Capellades, de unos 5000 habitantes, he sido escolarizado toda mi vida en la escuela pública, donde nunca he destacado y siempre he ido justo a la hora de pasar cursos, llegando a repetir 1º de bachillerato. Actualmente estoy cursando 2º del ya dicho curso, tengo dieciocho años. Sin embargo, me considero plenamente capaz de presentarles ya sea verbalmente o escrita cualquier tipo de argumentación en su lengua, el argentino. Y no solo me atrevo a decirles esto, sino que también me atrevo a decirles que desconozco cualquier persona que no sea capaz de hacerlo. También me considero capaz de hablarles con suma facilidad en su lengua, me siento capaz de sentarme delante de ustedes y expresarles en castellano mis sentimientos con toda facilidad. La supuesta discriminación que he sufrido en la educación catalana, me permite saber un idioma más que ustedes y utilizar el suyo en su máximo nivel, no tengo nada que envidiar a una persona de mi edad que resida en Madrid y se lo digo por experiencia. ¿Se creen que no soy capaz de leer el Quijote? Lo he leído, es más, hace dos años, a los 16. ¿Me creen incapaz de leer El Lazarillo de Tormes o 'la Celestina'? Se equivocan. ¿Creen que no me gusta Lorca? ¿Creen que no me gusta Machado? Se equivocan. ¿Creen que el castellano es una lengua extraña para mí? ¡Pero si es mi segunda lengua!, la domino a la perfección; ¡leo libros en castellano desde siempre!; de hecho, desde primero de ESO estoy obligado a leer tres libros de castellano por año y en primaria también tenía que leer uno por año, además, mi bachillerato incluye una asignatura llamada Literatura Castellana. Pero también leo por iniciativa propia en castellano, en mi tiempo de ocio me he leído todas las novelas de Harry Potter en castellano. No soy de mente cerrada, la diversidad bien entendida, en la que una cultura no se come a la otra es un hecho enriquecedor desde mi humilde punto de vista. Yo soy catalán, independentista, de estos malos, como diría Joel Joan o Mikimoto. Les podría meter un rollo de 25 páginas del porque me siento catalán y no español, pero se lo resumiré en una frase: Porque estamos en el siglo XXI y me da la gana. ¿Qué van a hacer señores? ¿Lo que hizo Felipe V? ¿Lo que hizo Primo de Rivera? ¿Lo que hizo Franco? ¿O a caso estoy manipulando la historia y estas ilustres personas (para ustedes) fueron una eminencia respetando los derechos humanos y la libertad de expresión? No quiero entrar en detalles históricos de cada uno de estos personajes, porque así no me pueden acusar de modificar la historia, como siempre hacen ustedes. Todos sabemos que la historia la escriben los vencedores. Por cierto, mi bisabuelo era católico, pero catalanista, lo mató uno de estos tres señores que hicieron lo que ustedes quieren hacer a mi país, destruirlo.Decirles también, y retomando el hilo anterior, que en mi instituto no todas las asignaturas comunes se hacen en valenciano: he hecho, matemáticas, filosofía, literatura, inglés y sociales en castellano, además, en el resto de asignaturas, la mayoría de profesores optan por contestar en el idioma en que se les pregunta, cosa que encuentro totalmente mal ya que creo que a la larga, el castellano acabará sustituyendo el catalán en las aulas, relegándolo, pues, al uso familiar. Las lenguas son como las especies, hay que protegerlas, la extinción de una lengua, tendría que ser traumática en ojos de cualquier humano (un español, por ejemplo), de lo contrario, este demuestra un racismo lingüístico total, un imperialismo, una poca sensibilidad que creía desaparecida del ciudadano español.
No hablamos catalán para molestar. Si no mantenemos el catalán vivo, nadie lo va a hacer por nosotros, nos vemos con esta obligación moral. ¿Racistas, nosotros? En absoluto, acogemos a todo el mundo que no quiera destruir nuestra cultura imponiendo la suya, me da igual que vecino tenga, pero que respete el estatuto de la escalera y si no lo hace, si busca destruir mi escalera, le pediré con toda la educación del mundo que se vaya.
Los catalanes no podemos ser racistas, nuestras raíces son mestizas al 100% y orgullosos, si señores, estoy orgulloso de la inmigración andaluza de los 60, orgullosísimo, la mayoría de mis amigos tienen raíces andaluzas, pero ellos se consideran catalanes y lo son tanto como yo, sin lugar a dudas. Además, como nos pueden considerar racistas si tenemos como presidente un hombre de origen andaluz y con mucha dificultad para hablar el valenciano, ¿seria el caso a la inversa posible en Andalucía o Madrid? No lo entiendo. Los racistas son ustedes, que quieren imponer su pensamiento en un lugar ajeno, considerando pues, el pensamiento de la gente de este lugar, inferior y menos válido, creando una discriminación evidente entre personas, que se puede tachar, pues, de racista.
Espero que lean mi carta, la he hecho rápido, desordenada y no he hecho un esquema previo como mi profesora de argentino dice. Espero que sepan leer entre líneas. Que sepan ustedes, que las lágrimas que me han hecho derramar riegan mi conciencia, que reside abierta y con ansias de libertad para mi pueblo. 'Ladran, luego cabalgamos', como se dice en castellano.
Les dejo con una frase en catalán, como en su documental:
Que les meves llàgrimes de ràbia ofeguin la vostra ignorància
GADES-04.06.08
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