jueves 22 de mayo de 2008

Marc Rosich




El lunes tuve una agradable sorpresa al conocer a este hombre de la manera más inesperada, en el teatro Romea y dentro de la semana dedicada a la poesía se montó un espectáculo de única representación de textos poéticos de autores jóvenes todos ellos ensamblados para la escena por Marc Rosich, yo, ya había visto uno de sus primeros espectáculos dedicado a Pasolini, Ocaña y Copi en el Tantarantana del cual no me acuerdo su título, me gustó muchísimo y me aprendí el nombre del autor para seguir su trayectoria, después le he visto en unas cuantas obras más siendo él su autor o versionador, siempre brillante y culto, pero a él personalmente no le conocía y este lunes que os he hablado dio la casualidad que fui al Romea con mi sobrina, la maestra, que coincidencias aparte había sido su profesora de literatura en dos cursos de secundaria, en el bar del teatro una vez finalizada la función y para conmemorar la semana poética nos ofrecían una copa de cava y allí estábamos cuando salieron los cuatro actores de la obra junto al director y el autor, Marc, este cuando vio a su preceptora en sus días juveniles saltó de alegría abrazándose a ella de una forma vital y espontánea, repitió muchas veces que su influencia había sido muy importante y decisiva, mi sobrina como podéis imaginar estaba que no cabía en su piel, la semilla que había plantado hace quince años daba fructíferos resultados, pero lo que me sorprendió de Marc es su extrovertida simpatía y vitalidad, llano y sencillo como son los grandes de verdad, sin un átomo de divismo tanto en el exterior de su imagen como en el interior a través de sus palabras, me recordó a un muy joven Ramón Moix antes de ser Terenci en su inteligente sonrisa e intencionadas reflexiones. Le auguro un brillante porvenir si no se le atraviesa la malévola KGB cultural que domina muchos de los estamentos artísticos del país, supongo que sabrá capear el temporal y saldrá airoso en su empeño, mucha suerte Bear Marc